La historia de la isla - La transformación de una isla deshabitada.
   
       
  PSV no pertenece a una cadena hotelera. Es una creación personal de Haze Richardson, quien vive en la isla con su esposa Lynn y quatro perros labradores amarillos. Lo más seguro es que cuando usted llegue al muelle él esté esperando para saludarle; y a menudo lo encontrará por la noche en el bar conversando. La imagen que tienen Haze y Lynn sobre lo que constituye un perfecto escape isleño se manifiesta en todo detalle de PSV. Petit St. Vincent es el hogar de los Richardson, un hogar que comparten con huéspedes que regresan una y otra vez.

En 1962 Haze completó su servicio en la Fuerza Aérea y, con un piloto amigo, Doug Terman, compró un yate velero y zarpó en pos del horizonte sin horario o destino final. El bote se llamaba Jacinta; fue diseñado por Samuel Crocker y construído en Massachusetts en 1931 de caoba sobre una armazón de cedro. Era una goleta (schooner) de setenta y siete pies de longitud. Tenía mástiles de pica y unas líneas magníficas. Zarparon de Nueva York hacia Bermuda y luego se dirigieron al Sur, hacia las islas. Ya en camino se encontraron con un agente gue accedió a vender viajes “charter” en su bote.

Sus primeros clientes fueron un tal Sr. H. W. Nichols con su familia de Cincinnati, que tuvieron que ser recogidos en Granada y enviados en un crucero a Martinique. Durante las tres semanas del crucero el Sr. Nichols expresó el deseo de comprar una isla.

Al siguiente año Haze y Doug se embarcaron de viaje alrededor de la cadena de las islas Granadinas en busca de esa isla. Anclaron en la todavía deshabitada Petit St. Vincent y personas en islas vecinas les dijeron que era propiedad de una señora que vivía en una montaña en la isla cercana de Petit Martinique. Se rumoraba, sin embargo, que ella jamás se deshacería de su isla. Finalmente les permitió entrar a su casa a conversar; le cayeron bien y accedió a venderles la isla.

El Sr. Nichols, Doug y Haze hicieron preparativos para la compra de la isla y la construcción de un hotel. Y es así que en Mayo de 1966 regresaron a PSV y comenzaron a limpiar el terreno para la construcción.

La vida en esos días no era fácil, ni siquiera en las Granadinas. No había agua potable, electricidad, comida o comunicaciones. Sólo tenían un radio marino en el Jacinta, en el que vivieron durante los primeros siete meses. Sin embargo, para llegar al trabajo sólo necesitaban un corto viaje a la playa y las comidas eran “cazadas a la orden” (literalmente) por el cocinero, quien se lanzaba al mar y en unos cuantos minutos conseguía la comida del día, ya fueran langostas, pescado o conchas.

El objetivo de Haze y Doug era construir un hotel y encontrar a alguien que lo administrara. Pero antes de que concluyera la construcción en 1968 el Sr. Nichols le pidió a Haze que se quedara como gerente “temporal”. Él accedió y hoy, treinta años después, Haze es el dueño y gerente del hotel, el cual expresa su propia visión de lo que es el paraíso terrenal.